Cortesía Madraza

La región latinoamericana tiene uno de los índices más altos de criminalidad, impunidad y violencia contra las mujeres en todo el mundo. Hemos visto incontables protestas y aún así los gobiernos siguen sin reaccionar. ¿Qué pasaría si las mujeres ya no aguantan más e intentan retomar el control de sus vidas de una manera violenta? Esa es la trama que explora el cineasta argentino Hernán Aguilar con su nueva comedia negra Madraza.

El filme habla de una ama de casa en un barrio pobre de Buenos Aires que se convierte en asesina a sueldo después de la muerte de su esposo. Es cine de acción al más puro estilo hollywoodense y secuencias al estilo Tarantino. Sin embargo, la historia acaba siendo una crítica a la violencia social en Latinoamérica desde el punto de vista de las víctimas.

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“Hay muchos robos en toda latinoamérica y uno se ve muy indefenso en frente de todo esto. El estado no te ayuda, la policía no ayuda”, me dijo Aguilar en entrevista vía Skype. “En este sentido pienso que hay un tema común con toda latinoamérica. Quería contar una historia real y al tratar de contar una historia real contar las cosas que nos pasan a todos”.

Los grandes directores de Estados Unidos y Europa suelen contar las historias de Latinoamérica mostrando la violencia como un fenómeno unidireccional y lleno de estereotipos. Madraza busca ser una historia de violencia hecha por aquellos que han experimentado esa violencia en carne propia. Su éxito — Disney ha adquirido los derechos para distribuir la película —muestra que existe una demanda para que los latinoamericanos desarrollen sus propias narrativas.

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“Siento que muchos directores no retratan bien a los latinos en muchas películas americanas. Ponen al latino en un lugar muy estereotipado”, me dijo Aguilar. “Con Madraza, no estoy diciendo ‘Mira lo mal que está latinoamerica, mira lo mal que está Argentina’. Es ‘Miren esta historia’ y de paso vas entendiendo las cosas que le van pasando al personaje que son reales y que nos pasan a todos en latinoamérica”.

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“Primero pensé en una historia que tiene a una asesina mujer. Después que sea una mujer cualquiera y que no sea una asesina perfecta sino que sea una asesina torpe”, subrayó Aguilar. “Me parece que lo distinto es que me da risa un poco la violencia. No es una película muy en serio”.

La protagonista empieza su nueva carrera sin saber cómo disparar un arma y eso la mete en todo tipo de problemas. La trama (no queremos entrar en demasiados detalles para no echarles a perder la película) también refleja las normas de género en la región y la violencia que viven las mujeres día a día.

“[Se trata de] el rol de la mujer en la familia y la sociedad también. Ella todo el tiempo recibe violencia de género y una estigmatización”, me dijo Aguilar. “Todo el tiempo le dicen ‘la gorda’. No la toman en serio porque es mujer”.

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Aunque matar a una persona no es chistoso, el concepto de la película hace a la gente reír, dice Aguilar. Al reírse, uno tiene que enfrentarse a sí mismo y pensar, ‘¿Por qué me estoy riendo de algo tan violento?’ El cine es el único medio cultural que permite este tipo de crítica social, subraya el director.

“Libros ya no se leen. La televisión está muy abaratada”, dice el cineasta. “El cine es el único lugar que queda para criticar las cosas de la sociedad y para mostrarnos cosas de la sociedad en las cuales vivimos”.

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Hasta el momento, la película solo ha sido estrenada en Argentina. Aguilar espera que pronto llegue a México, el mercado más grande.

“Para mi es una película muy distinta a lo que estamos acostumbrados a ver. Porque tiene esta cosa rara de que no sabes si reirte o llorar”, dice Aguilar. “Otras películas se ríen también de la violencia. Lo que pasa es que no es una violencia tan social. La protagonista en Madraza es una mujer de clase baja social, que es pobre. Entonces hay algo social por ahí que es distinto”.

“Uno puede criticar a la sociedad y divertirse”, subraya. “El cine no tiene que ser solamente entretenimiento de risas”.