Cortesía Let Them Shine Again.

CIUDAD DE MÉXICO– Samantha Flores es una activista trans de 85 años que está luchando para que la comunidad LGBT+ de la tercera edad pueda tener acceso a un hogar en la capital mexicana.

Flores, directora de una asociación civil que aboga por los derechos de la comunidad, está intentando recaudar un poco más de $20 mil dólares y los puedes ayudar a través de la campaña en internet Let Them Shine Again (Déjalos Brillar de Nuevo) para construir un albergue gratuito.

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“Queremos hacer una casa de día para que la gente de la tercera edad nos reunamos y podamos hacer una gran familia porque no la tenemos”, me dijo Flores en entrevista telefónica. “El adulto mayor heterosexual está muy descuidado y olvidado. Necesita muchas cosas que no tiene”, reconoció. “Pero nosotros, la gente LGBT+ de la tercera edad, somos invisibles. Nadie sabe que existimos”.

“No nos hemos muerto todavía”, subrayó.

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Flores se mudó de Veracruz a la Ciudad de México en 1957. Me dijo que ser gay en provincia era muy difícil en aquel entonces. Sin embargo, el Distrito Federal tampoco era un paraíso. La policía arrestaba y chantajeaba a la comunidad.

Flores en el Ángel. Cortesía de Let Them Shine Again.

La activista me dijo que los tiempos están cambiando. El gobierno de la Ciudad de México aprobó la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación en 2011. El año pasado, el Presidente Enrique Peña Nieto propuso legalizar el matrimonio del mismo sexo en todo el país.

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Queda mucho por hacer. Los instituciones religiosas y las organizaciones conservadoras que promueven la definición tradicional de familia siguen siendo un impedimento.

México es el segundo país con más crímenes por homofobia a nivel mundial, según un estudio realizado por la organización civil Letra S.

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Flores piensa que su casa de retiro puede ayudar a cambiar perspectivas.

La activista ha estado en pláticas con varios funcionarios del gobierno de la Ciudad de México, la cual se declaró ciudad amigable LGBTTTI en 2015. Sin embargo, no ha recibido una respuesta concreta sobre el espacio para construir su albergue.

Flores quiere ofrecer talleres, apoyo emocional, servicios médicos y residencia para los adultos mayores LGBT+. Dice que los heterosexuales también son bienvenidos. Se trata de crear un espacio diverso y tolerante.

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La activista subraya que ya existen albergues en España y otros países, pero dice que la mayoría no son gratuitos. Flores asegura que el suyo será el primero en el mundo que no cobra y espera que el proyecto pueda expandirse para inaugurar hogares en todo México.

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Su sueño es que el albergue se convierta en un modelo para el mundo.