AP

Los jóvenes indocumentados que llegaron a Estados Unidos antes de cumplir los 16 años, conocidos como DREAMers, siguen solicitando permisos de trabajo bajo el programa Consideración de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA). El Presidente Donald Trump tachó al programa de “inconstitucional” durante la campaña pero hasta ahora no ha eliminado la orden ejecutiva de Barack Obama la cual ha permitido que aproximadamente 750,000 jóvenes indocumentados estudien, trabajen y permanezcan en Estados Unidos.

Un vocero de la agencia estadounidense de Servicios de Ciudadanía e Inmigración (USCIS por sus siglas en inglés) me dijo en un correo electrónico que el gobierno sigue aceptando y procesando solicitudes de DACA bajo la política existente.

El vocero de la Casa Blanca dijo esta semana que los DREAMers no son prioridad para Trump y aseguró que la administración está enfocada en deportar a los inmigrantes indocumentados con récords criminales. Sin embargo, se espera que Trump firme órdenes ejecutivas sobre migración esta semana.

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En una entrevista con la revista Time el entonces presidente electo sugirió que de eliminar DACA su administración implementará un reemplazo. “Vamos a trabajar algo que va hacer a la gente feliz y orgullosa”, Trump dijo. “Los trajeron aquí a muy temprana edad, han trabajado aquí, han ido a la escuela aquí. Algunos fueron buenos estudiantes. Algunos tienen trabajos maravillosos. Y están en una tierra del nunca-nunca porque no saben lo que va a pasar”.

Los seguidores de Trump están presionando a la administración para que cumpla sus promesas de campaña y elimine el programa. Sin embargo, varios analistas opinan que dejar en el limbo a jóvenes que estudian y trabajan sería muy mala publicidad para Trump, cuya popularidad ya es históricamente baja.

Muchos están muy nerviosos ante la incertidumbre que rodea DACA.

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“Mandé mi solicitud de renovación y estoy esperando noticias en febrero”, me dijo Hareth Andrade, una activista pro-inmigración basada en Virginia. “Pero no es seguro que me la aprueben”.

“No creo que los que tienen DACA sean intocables”, advirtió. “DACA no es ley y por eso es fácil de eliminar”.

Los DREAMers no saben que ruta Trump va a tomar pero aseguran que van a pelear cualquier decisión que los perjudique.

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“Hay obstáculos legales que no se pueden pasar por alto”, me dijo Gabriela Pacheco, una activista DREAMer basada en la Florida. “No puedes darle una promesa a alguien, pedirle que pague una cuota, y luego quitarla".

"Poner carnada y luego cambiar la jugada puede resultar en 750,000 demandas legales”, advirtió.

“Espero que esta administración haya escuchado la voz de más de 600 presidentes universitarios, compañías grandes y republicanos, entre otros, que dicen que no podemos dañar a los DREAMers”, dijo Pacheco.

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La activista dice que le preocupan más los seguidores de Trump que el presidente mismo.

“Estoy preocupada por la gente detrás de Trump. Esta gente de la cual Trump depende lo está guiando hacia una historia anti-inmigrante y a escoger políticas que dañan a nuestra comunidad”, aseveró. “En este caso no creo que Trump sea el problema, ellos lo son. Por nuestro bienestar, espero que Trump no los escuche y se de cuenta que es una minoría ruidosa pero pequeña la que es anti-inmigrante”.

“La mayoría de los estadounidenses quieren una resolución a nuestro dilema migratorio”, Pacheco concluyó.