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Los jóvenes latinos en Estados Unidos siguen siendo un ejemplo de tenacidad y trabajo duro. Jorge Campos, un estudiante en California, fue admitido a Harvard después de viajar más de cuatro horas diarias para asistir a la preparatoria.

Cuando Campos tenía 12 años, su familia se declaró en bancarrota y perdió su casa, según el portal de noticias Circa. Pero el joven no se rindió. Comenzó a aprender sobre préstamos y créditos para ayudar a su familia a subsistir. Negoció con varios bancos y eventualmente obtuvo una hipoteca para comprar una casa. El único problema era que su nuevo hogar quedaba muy lejos de su escuela.

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De todas maneras, Campos decidió viajar de Palmdale a Los Ángeles de lunes a viernes para poder continuar con sus estudios. Hacía más de cuatro horas ida y vuelta. Primero su papá lo llevaba en coche, después tomaba un tren y luego un autobús para llegar a la escuela.

La apuesta dio resultados y recientemente recibió una carta de aceptación de Harvard para ir a la universidad en septiembre de 2017. ¿Qué va a estudiar? Lo mismo que le ayudó a sacar a su familia de una situación complicada.

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“Quiero estudiar economía”, le dijo el joven a Circa. “Es trabajo duro, pero es lo que me ha permitido estar estable en mis finanzas”.

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Las inscripciones de jóvenes latinos en las universidades estadounidenses han aumentado en los últimos años. En 2014, aproximadamente 35% de los latinos entre 18 y 24 años de edad estaban cursando estudios universitarios en comparación con 22% en 1993, según un estudio del Pew Research Center.

Los jóvenes como Campos son un ejemplo de lo mejor que tiene la comunidad latina en Estados Unidos. Este tipo de historias son muy importantes especialmente ahora que el presidente estadounidense quiere crear una narrativa negativa sobre los mexicanos y los inmigrantes latinos.