Foto de Anne-Cathrine Brigida.

CIUDAD DE MÉXICO – Manuel Perea lleva puesta una chamarra que grita “El Mejor Sonido de México”. El chilango de 70 años es dueño de Discos Colombia Chiquita, una tienda de música en el centro de la ciudad que se ha convertido en una reliquia entre los conocedores old school de salsa, rock, rumba y cumbia.

Perea, quien se autodescribe como el “rey de la cumbia”, está intentando preservar la historia de este género musical y los discos de vinilo en la época de Justin Bieber y los servicios de streaming como Spotify.

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“En vinilo se aprecia mejor la música porque tiene el mejor sonido y la mejor fidelidad”, afirma el romántico.

El vinilo ha resurgido en pequeñas dosis gracias a los hipsters, algunos DJs (sonideros) y los “intelectuales” de la música. Sin embargo, es una tradición que se está perdiendo. Lo mismo con los CDs.

La tienda está en la calle República del Salvador. Foto de Anna-Catherine Brigida.

Ahora sólo existen una o dos tiendas Tower Records en la Ciudad de México. Mixup, otra cadena popular de discos, se ha metido en el negocio de streaming y otros productos como los videojuegos para sobrevivir.

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Perea y su tienda de nicho van contracorriente. Lleva vendiendo vinilo 35 años. No me quiere decir si su negocio tiene pérdidas o ganancias – quizá ni siquiera le importa. Ve cada disco de cumbia como un pedazo de historia. Puede que los discos se acaben pero nunca el ritmo. “Pongo una cumbia y hasta los policías bailan. Hasta los perros bailan la cumbia”, subraya.

Es un estudioso del género. Viene de una familia de músicos – su papá y abuelo tocaban instrumentos clásicos. A los 16 años el joven decidió forjar su propio camino musical trabajando como sonidero en fiestas y eventos de la capital mexicana.

“Las cosas se heredan, las carreras se heredan, y los genes se heredan”, me dice Perea, quien tiene 12 hijos (ocho son sonideros).

En los 70s, Perea escuchó la cumbia y decidió viajar hasta Colombia para conocer sus raíces. Recuerda cuando uno tenía que esforzarse por explorar y encontrar nuevos artistas. Lamenta que ahora los jóvenes tengan todo a un click de distancia gracias a YouTube y iTunes. Esa sensación de descubrimiento ya no es la misma.

Calcula que hizo más de 100 viajes a Cali, Bogotá, Barranquilla y otras ciudades para conocer el género y traer los discos a México.

Asegura que esto le dio una ventaja competitiva como DJ.

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“Al viajar yo tenía mejor música”, dice. “El mejor sonidero de México es aquel que tiene la mejor musica para bailar y el que tiene los mejores discos”.

Ahora la cumbia tiene su versión mexicana y vive a través de grandes bandas como Los Ángeles Azules, explica.

Perea abrió su tienda en 1982 para compartir su colección de discos con el resto del país. Discos Colombia Chiquita tiene dos sedes: la del mero centro y otra en la colonia Tlaxpana donde trabajan dos de sus hijos.

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Me dice que la mayoría de sus clientes son sonideros que buscan algo distinto para poner en fiestas y raves. De vez en cuando llega un aficionado buscando algo específico. Los de siempre se van por 20 pesos y uno con más valor histórico puede llegar a costar más que una sorjuana.

“Tengo que respetar que los tiempos van cambiando”, me dijo Perea. “No cabe duda que todo tiene su época. Raros son los ritmos que se han quedado para siempre. Pero sí hay ritmos como la cumbia que nunca se han perdido”.