La oposición al muro fronterizo es más que política. Las organizaciones que defienden el medio ambiente advierten que la estructura que el Presidente Donald Trump insiste en construir podría bloquear el flujo de agua y animales entre México y Estados Unidos.

Los activistas en ambos lados de la frontera están preocupados por las consecuencias ambientales que podrían suscitarse trás la construcción de un muro de más de 3,100 kilómetros. No planean sólo gritar consignas contra Trump. Aseguran que utilizarán los medios legales a su disposición para detenerlo.

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La Comisión Internacional de Límites y Aguas entre México y Estados Unidos, una organización binacional que regula las disputas de agua en la frontera, se ha opuesto a la construcción de un muro por casi 25 años, un representante del grupo le dijo al noticiero NPR.

La organización advierte que un muro pone a las comunidades fronterizas en peligro ya que una estructura de este tipo podría provocar inundaciones. Por ejemplo, si llueve, el muro podría acabar atrapando el agua como una presa. La Comisión también señala que el muro violaría un acuerdo ratificado por los dos países en 1970. El tratado internacional establece que México y Estados Unidos deben minimizar la interferencia humana en las corrientes de agua de la frontera natural. En teoría, México debe dar su visto bueno si está previsto que el muro estadounidense colinde y afecte las corrientes del Río Bravo u otros cuerpos de agua que se encuentran sobre la línea divisoria.

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Hay evidencia que señala que los tramos de barda que ya existen en la frontera han empeorado las inundaciones en ambos lados, según un estudio académico publicado en 2010 por La Universidad Estatal de Colorado y la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. En 2008, dos personas murieron en Nogales, Sonora cuando el agua de lluvia quedó atrapada e inundó la ciudad.

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El muro no solo pone en riesgo las vidas humanas. El Valle del Río Grande es una de las áreas naturales con más biodiversidad en la región norteamericana. El turismo para apreciar la vida silvestre genera 463 millones de dólares al año. El Valle cuenta con varios grupos y parques nacionales dedicados a proteger la flora y fauna. Más de 700 especies de animales habitan el área – muchas se encuentran en peligro de extinción.

En 2009, El Departamento de Parques y Vida Silvestre del estado de Texas publicó una lista de animales en peligro de extinción que podrían verse afectados por la construcción de más bardas. Sin embargo, la construcción no se detuvo.

Los tramos de barda en algunas partes de la frontera han bloqueado el libre movimiento de muchos animales, según un estudio publicado en 2011 por la Universidad de Texas. Esto incrementa el riesgo de extinción de las especies.

Los académicos y activistas advierten que el gobierno de Estados Unidos no está tomando en serio los riesgos ambientales.

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En pocas palabras, el muro de Trump no solo sería una tragedia humana, rápidamente se convertiría en un desastre natural.