Una manifestante en la Marcha de las Mujeres en Washington. Enero 21, 2017. Foto de AP.

Su novio le quemó todo el cuerpo con ácido después de que le dijo que ya no quería estar con él. Las autoridades no la pudieron reconocer inmediatamente cuando encontraron su cuerpo en un parque de Johannesburgo.

Karobo Mokoena tenía 22 años.

Advertisement

El brutal homicidio no fue lo único que dejó al pueblo sudafricano en un estado de shock. Dos mujeres ministros sugirieron que la personalidad de la víctima tenía algo que ver con su muerte.

Las funcionarias calificaron a Mokoena de “materialista” y “débil por dentro” ya que aceptaba regalos de su novio y no logró salirse de una relación abusiva.

Las personas que están diciendo o sugiriendo que Karobo se merecía lo que le hicieron son psicópatas y dan asco.

Advertisement

Advertisement

“Las mujeres en Sudáfrica han aguantado acoso sexual, abuso, violaciones, y violencia de género por siglos. La muerte de una mujer bonita, inocente y talentosa fue la gota que derramó el vaso”, me dijo Deirdre Byrne, profesora de estudios de género en la Universidad de Sudáfrica.

Ahora miles de sudafricanas están usando varios hashtags, incluyendo #MenAreTrash (los hombres son basura), en las redes sociales para criticar las tendencias misóginas de su país.

Sudáfrica tiene uno de los índices más altos de violencia de género a nivel mundial.

“Las sudafricanas están usando cada plataforma posible para denunciar la violencia de género: Facebook, Twitter, Snapchat y otros medios – radio y televisión– cualquier medio que pueden encontrar para expresarse”, subrayó Byrne.

Esto podría salvar la vida de alguien, hay que tener cuidado y protegernos entre nosotras.

Advertisement

Advertisement

Algo muy parecido ocurrió en México hace algunas semanas cuando las chilangas lanzaron el hashtag #SiMeMatan para protestar contra una serie de comentarios misóginos publicados en Twitter por la Procuraduría de la Ciudad de México.

Al igual que las dos ministras sudafricanas, las autoridades mexicanas aparentemente sugirieron que el supuesto comportamiento alocado de una joven víctima tuvo algo que ver con su asesinato.

No cabe duda que la lucha es global. Sin embargo, se necesita hacer más que lanzar hashtags. Las mujeres y los hombres deben salir a la calle.