Jorge Rivas/Fusion

Le tomó exactamente seis horas y 48 minutos a Fatima Avelica, una niña de 13 años de edad, correr las 26.2 millas (42.16 km) del Maratón de Los Ángeles este domingo.

No se le hizo difícil hasta que llegó a la milla 18 (kilómetro 28). Dijo que lo que la empujó a llegar hasta la meta final era la imagen de su papá apoyándola y gritándole, “¡Sí puedes!”.

Fatima Avelica, 13, descansa después de correr las 26.2 millas del Maratón de Los Ángeles.
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Fatima entrenaba con su padre, Romulo Avelica-Gonzalez, quien normalmente no se dormía hasta las 3 a.m. después de salir del trabajo. Se despertaba a las 5 de la madrugada para ir a la playa y subirse a su bicicleta mientras sus hijas entrenaban a su lado.

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“El entrenamiento era divertido porque mi papá siempre estaba ahí motivándonos”, me dijo Fatima antes de correr el maratón.

Pero no entrenaron juntos después del 28 de febrero. Romulo fue detenido por agentes migratorios después de dejar a la hermanita de Fatima en la escuela.

Fatima grabó un video en el que se puede oír como llora mientras las autoridades se llevan a su padre. Todo el mundo escuchó su llanto a través de las redes sociales. Cuatro días después de la detención de su padre, ella y su hermana corrieron 22 millas sin él. Pensaron en salirse del maratón, pero su padre les hablaba todos los días desde el centro de detención para convencerlas que siguieran entrenando.

Fatima dijo que el entrenamiento fue arduo y el maratón es la distancia más larga que ha corrido en su vida.

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Romulo les llamó varias veces mientras corrían para que le dijeran cómo iban sus hijas. Recibió la buena noticia hasta la cuarta llamada. Sus dos hijas y su sobrina terminaron el maratón. Yuleni, su hija más pequeña, fue de las participantes más jóvenes del maratón con tan solo 12 años de edad.

Los parientes de Fatima y Yuleni y simpatizantes las apoyaron con pósters.

Romulo se encuentra detenido en un centro privado con fines de lucro en Adelanto, California. El centro está en el Desierto de Mojave, a unas 85 millas (136 km) de su familia en Los Ángeles.

“Nunca había hablado en el teléfono con alguien por tanto tiempo, así que se siente algo extraño escucharlo sin poder verlo en persona”, dijo Fatima.

La situación de Fatima muestra cómo las familias y comunidades se ven afectadas por las redadas y las detenciones.

De izquierda a derecha; Yuleni Avelica,12, su prima, y Fatima Avelica, 13, después de la carrera
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Se calcula que hay 3.9 millones de estudiantes en Estados Unidos que son hijos de inmigrantes indocumentados, según un estudio de 2014 del Centro de Investigaciones Pew. Eso representa el 7.3% de todos los estudiantes entre kinder y la preparatoria. Los estados con el mayor porcentaje de niños con por lo menos un padre indocumentado son Nevada, Texas y California.

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La realidad de estas cifras es evidente en la escuela de Fatima. Su experiencia ha impulsado a sus compañeros de escuela a tener conversaciones complicadas con sus padres.

En muchas ocasiones los estudiantes no saben que ellos mismos son indocumentados hasta que les toca solicitar una licencia de conducir o cuando están llenando sus solicitudes para la universidad y piden ayuda financiera. En otros casos, los estudiantes ni siquiera saben el estatus migratorio de sus padres.

“Esto fue algo que ha impulsado estas conversaciones”, dijo Ricardo Mireles, el director ejecutivo de Academia Avance, la escuela donde estudian las hijas de Romulo.

El Director Ricardo Mireles saluda a las hermanas Avelica antes del maratón a las 4 de la mañana.
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98% de los estudiantes de la escuela son latinos y casi 90% de los estudiantes califican para recibir comida gratis o para un precio reducido.

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Mireles dijo que no sabe cuántos de los estudiantes son indocumentados, pero calcula que casi la mitad tiene por lo menos un miembro de su familia que es indocumentado.

También dijo que 43 de los estudiantes de la escuela participaron en el maratón. La escuela se ha asociado con una organización sin fines de lucro que se llama Students Run LA que entrena a jóvenes para correr el maratón de Los Ángeles. Casi 2,800 estudiantes corrieron en el maratón del domingo con unos 400 mentores, dijo un funcionario de Students Run LA.

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Después de lo que le pasó a la familia de Fatima, Mireles dice que la escuela le está sugiriendo a los padres que tengan planes de emergencia en el caso de que un miembro de su familia sea detenido por los agentes de ICE.

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El padre de Fatima fue detenido porque fue condenado por una corte tras manejar bajo la influencia del alcohol hace más de 10 años y “aparentemente por una condena de hace más de 20 años por comprar un coche que no se había dado cuenta que tenía una calcomanía de matrícula que no pertenecía al vehículo”, le dijo la abogada Emi MacLean al sitio web LAist.

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Antes de que el padre de Fatima fuera detenido, Mireles dijo que pensaba que las escuelas no debían meterse en los temas de inmigración. Ahora cree que los padres deberían empezar a hablar con sus hijos sobre lo que está pasando.

“Hay que eliminar todo el shock y la sorpresa. Mejor hay que estar listos”, dijo Mireles, quien fundó la Academia Avance hace 12 años.

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Jocelyn Avelica, la hermana mayor de Fatima, le dijo a un periodista local que su familia no estaba preparada. “Pensábamos que si no hablábamos de eso, no iba a pasar”, le dijo a KTLA.

Miembros de la familia Avelica visitaron La Iglesia de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles para pedir bendiciones para las hermanas que corrieron el maratón y para Romulo.
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Fatima fue a la escuela después de grabar cómo su padre fue arrestado. Tuvo un viaje escolar al Museo de Tolerancia ese mismo día.

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Mireles organizó una asamblea para discutir la detención del padre de Fatima. Muchos de los miembros de la comunidad vieron lo que pasó. El padre de Fatima fue detenido en una vía pública a las 7:50 de la mañana, cuando muchos padres llevan sus hijos a la escuela.

Mireles dijo que organizó la asamblea para mostrarle a los estudiantes y a los padres que la escuela los apoya.

“El miedo es una respuesta natural pero lo que estamos promoviendo aquí en la escuela es que este no es el tipo de miedo que se convierte en pánico y parálisis”, dijo Mireles.