Ilustración de Alex Izaguirre/Fusion

Algunas de las fotografías más populares de celebridades como Britney Spears con la cabeza rapada y la actriz Kristen Stewart engañando a su novio fueron tomadas por el mismo paparazzi: un inmigrante salvadoreño.

La Dra. Vanessa Díaz, antropóloga y profesora de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), lleva entrevistando a los paparazzi de la ciudad desde 2010. Díaz ha platicado con el fotógrafo de El Salvador que mencionamos y también con el que chocó contra el Mercedes de Lindsay Lohan en 2005. Ambos son latinos. El paparazzi que murió mientras seguía a Justin Bieber en su Ferrari también lo era.

Las fotos de celebridades más circuladas de los últimos diez años probablemente fueron tomadas por los paparazzi latinx – muchos son inmigrantes de El Salvador, Guatemala, México y Brasil, me dijo Díaz.

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Los expertos de la industria dicen que hay entre 150 y 500 paparazzi en Los Ángeles trabajando todos los días. Sin embargo, la Dra. Díaz calcula que en verdad hay entre 150 y 200 fotógrafos, y su investigación concluye que hasta el 50% podrían ser indocumentados.

Díaz afirma que fue la primera persona en identificar el número de paparazzi latinx. Su investigación se publicará en el libro Manufacturing Celebrity: Race, Gender, and the Cultural Politics of Red Carpet and Paparazzi Work (manufacturando la celebridad: raza, género y las políticas culturales de la alfombra roja y el trabajo paparazzi).

Díaz se percató que los paparazzis cambiaron después de la crisis financiera de 2008. “Antes solamente eran hombres blancos”, le dijo el dueño de una agencia de fotos de celebridades a The Associated Press. “Hay muchos ilegales”.

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Antes de la crisis financiera, la mayoría de los paparazzi en Los Ángeles eran hombres blancos que alimentaban la insaciable demanda de fotos de celebridades. Una sola foto podía llegar a costar miles de dólares. Ahora hay mucho menos dinero en la industria. Los presupuestos se han reducido y las celebridades están vendiendo sus propias fotos o las están subiendo a las redes sociales. El negocio se ha vuelto más complicado y ya no es tan lucrativo. Los blancos se fueron y más latinx entraron.

Frank Griffin, director de Bauer-Griffin Agency, describió en entrevista con la AP a los nuevos fotógrafos como un grupo de delincuentes sin educación. “Pueden ganar $1,500 dólares al mes corriendo por todos lados con sus cámaras o pueden robar un 7-Eleven”.

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La Dra. Díaz, quien solía trabajar para la revista People, dice que la industria ahora tiene más paparazzi que son latinx, negros, asiáticos e isleños del pacífico (muchos son filipinos). La mayoría de los fotógrafos tienen menos de 40 años y solamente 4% son blancos, según el estudio de Díaz.

El cambio demográfico en la industria tiene que ver con las redes de la comunidad latinx y “la disposición de estos latinos a trabajar todo el día en una línea de trabajo que está desvalorizada por el público”, explicó Díaz.

“Son tratados como menos que humanos pero están produciendo el trabajo que todos amamos”, dijo la Doctora durante una presentación en el Centro de Investigación de Estudios Chicanos en la Universidad de California en Los Ángeles.

No le sorprende que los trabajadores latinx ahora dominen una profesión tan odiada.

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“Los trabajos que los estadounidenses no quieren no solo son los puestos de poca importancia, sino también los trabajos que están estigmatizados”, dijo la investigadora.

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Ahora, cuando los fotógrafos están esperando a que salgan las celebridades, casi siempre están hablando en español o portugués, según Galo Ramírez, quien trabajó como paparazzi por más de diez años.

Galo Ramírez esperando para tomar fotos de Jennifer Lopez en 2001 (Foto de Vanessa Díaz).

“Era muy joven cuando conseguí el trabajo y era emocionante de alguna manera”, me dijo Ramírez, quien se mudó de El Salvador a California a los seis años.

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Cuando Ramírez empezó a trabajar como un paparazzi, los fotógrafos podían ganar entre 10 y 20 mil dólares al mes. Es bastante dinero. El ingreso promedio para los latinos que estudiaron la universidad es de $2,756 al mes en trabajos de tiempo completo, según la Oficina de Estadísticas Laborales.

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Los inmigrantes indocumentados pueden ganar la misma cantidad de dinero trabajando como freelancers para las agencias.

Ramírez dijo que le interesó el trabajo ya que podía tener su propio horario, ser su propio jefe, y porque la paga era mejor que cualquier otro trabajo que podía conseguir en ese momento. Empezó a chambear en la industria poco después de salirse de la universidad.

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“Me dieron una oportunidad de ganar una cantidad de dinero que, a esa edad, no hubiera podido ganar sin un título universitario ”, me dijo Ramírez, quien ha colaborado en la investigación de la Dra. Díaz.

Él también fue parte de la noticia en 2005 cuando chocó con el Mercedes de Lindsay Lohan. Lo arrestaron después del accidente, pero los fiscales decidieron que no tenían suficiente evidencia para acusarlo.

Ramírez dice que ya no trabaja como paparazzi porque no gana tanto como antes.


José González, quien ha trabajado como paparazzi por 14 años, ha sido apodado por los otros fotógrafos como “El Primo”. Le dieron ese nombre porque su primo estuvo trabajando como paparazzi y le ayudó a conseguir una chamba en una agencia. Llegó a Estados Unidos en 1987 de El Salvador y ahora vive en Los Ángeles con sus dos hijos.

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Me dijo que hay dos tipos de paparazzi: los que toman fotos de celebridades desde lejos y los que esperan afuera de los estudios y negocios hasta que salgan las celebridades.

Los paparazzi que esperan a las celebridades en la calle son conocidos como “Los Home Depots”, una referencia a los jornaleros indocumentados que esperan afuera de las ferreterías. La Dra. Díaz dijo que este apodo fortalece la percepción de que los trabajadores inmigrantes son invisibles.

“Los paparazzi verdaderos trabajan solos”, me dijo González. “Solo verás a uno o dos trabajando en las chambas que dejan dinero, no a 20”.

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Antes de que empezara a tomar fotos de celebridades, González se dedicaba a instalar canalones para la lluvia. Dice que la fotografía es más limpia, pero puede ser más complicada.

“La gente dice que ser paparazzi es fácil en comparación con otros trabajos, pero te cansa psicológicamente”, explica González.

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González me platica que normalmente se queda en su carro unas ocho horas esperando a que las celebridades salgan de sus casas. Siempre se estaciona en una calle a un lado de la casa para que no lo vean. Debe permanecer atento.

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“Tienes que estar enfocado, así que no estás relajado”, me dijo el fotógrafo de 46 años.

Sin embargo, las horas de trabajo pueden valer la pena. En noviembre de 2005, González tomó unas fotos que confirmaron que Nicole Kidman y Keith Urban eran novios.

La agencia con la cual estaba trabajando en ese entonces lo mandó a él y a su primo a Pennsylvania para asistir a un concierto de Urban. Sin embargo, no vieron a Kidman y decidieron seguir el autobús de Urban hasta Boston.

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González recuerda que llegaron a las cuatro de la mañana y que estaba nevando y tenían que dormir en el carro porque todos los hoteles estaban llenos. Tenían muy poca gasolina pero todas las gasolineras cercanas estaban cerradas, entonces tuvieron que decidir entre ahorrar su gasolina para poder sacar fotos a la mañana siguiente o dormir con el motor prendido para calentar el carro durante la tormenta. Decidieron ahorrarse la gasolina y aguantar el frío.

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Después de manejar por varias horas y dormir en el frío, por fin consiguieron las fotos que necesitaban: Kidman y Urban caminando agarrados de la mano. González calcula que la foto generó ganancias por $500 mil dólares. Sin embargo, la agencia le dio un bono de $15 mil dólares por su trabajo.

“Así es el juego. Si trabajas en una agencia, recibes un salario de unos $5,000 al mes, más comisión. Al final te pagan lo que ellos quieren”, me dijo González, quien ahora trabaja como freelancer.

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A pesar de que lograron conseguir las fotos de Kidman y Urban, González recuerda muchas ocasiones en las que no pudo sacar ni una foto después de esperar muchas horas.

“Si has trabajado por dos o tres días y no sacas la foto que necesitas, vas a estar frustrado por mucho tiempo”, subrayó González.

“Nadie nos respalda. Tomas la foto o no comes”, le dijo un paparazzi a la revista Los Angeles Magazine.


Algunos aspectos del trabajo de los paparazzi se han criminalizado en California.

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En 1998, un año después de que murió la Princesa Diana en París, California se convirtió en el primer estado del país en aprobar una ley que limitaba el trabajo de los paparazzi. “Bajo este proyecto de ley, los ‘stalkerazzi’ serán desalentados de distraer a sus sujetos humanos”, dijo el entonces gobernador de California, Pete Wilson, al firmar el proyecto de ley. Varios medios y la Unión Americana de Libertades Civiles anunciaron su oposición al proyecto de ley cuando fue presentado.

Desde entonces, los gobernadores de California han aprobado por lo menos otras cuatro leyes que criminalizan las prácticas de los paparazzi.

La Dra. Díaz subraya que las leyes castigan a los fotógrafos y no a las revistas, programas de televisión y páginas web que compran los imágenes.

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Sin embargo, no se sabe el nivel de aplicación de las leyes. Los representantes de los Departamentos de Policías y Sheriffs en Los Ángeles me dijeron que no registran las profesiones de los criminales y tampoco las leyes que supuestamente se violan en cada delito.

Cabe destacar que estas leyes presentan otro riesgo para los paparazzi indocumentados, especialmente ahora que la administración Trump está persiguiendo a las comunidades de inmigrantes.

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La Dra. Díaz compara la producción y el consumo de las fotos de los paparazzi con la experiencia de los latinx que trabajan en el campo cosechando las frutas y verduras que alimentan a todo el país.

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Dice que la gente “nunca piensa sobre las prácticas económicas, políticas y laborales que han facilitado nuestro consumo de esta fruta”.

“La mayoría de la gente no está leyendo la revista Us Weekly, o visitando otras páginas web, o viendo las noticias donde se usan los imágenes de los paparazzi y piensan en el hecho de que los freelancers latinx producen esas imágenes”, dijo la Dra. Díaz.