@jesusarmasccs

Decenas de venezolanos salieron a las calles esta semana para protestar por la escasez de pan. Las manifestaciones estallaron días después de que el gobierno venezolano expropió dos panaderías e impuso una serie de medidas drásticas para aliviar la falta de el alimento básico.

Las protestas más fuertes ocurrieron el martes por la noche a las afueras de Mansion Bakery, una panadería que fue expropiada por el gobierno el 17 de marzo.

Los manifestantes acusaron a la nueva administración de la panadería, compuesta por grupos comunitarios afines al gobierno socialista de Nicolás Maduro, de no venderle pan a la gente. El martes por la noche un grupo de aproximadamente 150 personas se reunió afuera del local para hacer ruido con sus cucharas y ollas vacías. Este tipo de protesta es conocida en Venezuela como el “cacerolazo”.

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“Son unos ladrones”, espetó una señora en un video compartido en Twitter.  “Queremos pan en todas las panaderías”, subrayó otra manifestante.

Otro video que circula en redes sociales muestra a los manifestantes coreando canciones contra el gobierno mientras bloquean una avenida frente a la panadería.

Los manifestantes fueron dispersados “a golpes” por grupos armados afines al gobierno, según el canal de noticias NTN.

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El gobierno de Maduro lleva dos años reduciendo las importaciones para cumplir con sus altas deudas ante los prestamistas internacionales.

Estas reducciones han generado una grave escasez de productos básicos como pollo, leche, papel higiénico y ahora pan, según varios economistas.

Sin embargo, el gobierno insiste que la escasez ha sido causada por una “guerra económica” dirigida por empresarios y agentes internacionales que tratan de acaparar productos y desestabilizar el régimen socialista venezolano.

La semana pasada el gobierno dictó una serie de medidas que obligan a las panaderías a usar el 90% de su harina para hacer barras sencillas de pan blanco que se venden a precios regulados. Anteriormente las panaderías usaban su harina de acuerdo a la demanda y a sus respectivas estrategias de negocios. Reservaban una buena parte del suministro para hacer productos de hojaldre y pasteles que generaban mejores ganancias.

Unas 700 panaderías han sido inspeccionadas por el gobierno desde que empezaron las nuevas medidas, según la agencia Reuters. Pero el gremio local de panaderos asegura que los controles no han servido de mucho para aliviar la falta de pan.

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“El gobierno no está importando suficiente trigo”, dijo Juan Crespo, presidente del gremio de panaderos Sintra-Harina. “Si no hay trigo, no hay harina, y si no hay harina no habrá pan”.

Manuel Rueda is a correspondent for Fusion, covering Mexico and South America. He travels from donkey festivals, to salsa clubs to steamy places with cartel activity.