Jezebel

Este artículo se publicó originalmente en Jezebel.

Para las latinas de origen mexicano, pocas mujeres han alcanzado un estatus canónico. Está Selena, obviamente. Sin embargo, para el aficionado de los libros que llevamos dentro, Sandra Cisneros es la santa patrona de las chingonas. Es la autora de The House on Mango Street, novela sobre la vida de una chica mexicana que crece en Chicago. Cisneros es una voz necesaria y sorprendentemente exitosa en un mundo literario mayoritariamente blanco.

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La escritora chicana nacida en Chicago tenía y tiene un talento feroz. Nadie escribe como Cisneros y durante mucho tiempo nadie escribía las historias plasmadas en sus poemas y novelas. Son las historias de los mexicanos, de la clase obrera. Pero tal vez su obra más importante es su vida misma. Cisneros se auto-describe como "la madre de nadie y la esposa de nadie".

Llegué a Cisneros gracias a Jessica Rodríguez, una latina con gafas, pelo largo y gritona que conocí en la secundaria. Tenía una carcajada memorable y siempre me dejaba mensajes de voz que duraban mucho en el teléfono de la familia. Algunas veces me contaba su día o cantaba "Paloma Negra" a todo pulmón — Chavela Vargas estaría orgullosa. Jessica y Cisneros me introdujeron a un feminismo que no era de personas blancas.

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Loose Woman fue el primer libro que tuve en las manos que había sido escrito por una latina. Yo no tenía idea que las latinas podían escribir libros, que podían ser, como dice Cisneros, mujeres de letras. No sabía que el idioma español podía ser tejido de manera tan perfecta para crear literatura. No sabía que se podía escribir la forma en que mi padre dialogaba o las conversaciones que tenía. No sabía que llegaría a leer algo que reflejara lo que es ser la hija única de un hombre mexicano tradicional. No sabía que podíamos ser dueñas de nuestra sexualidad. No sabía que habían poemas escritos por mujeres morenas sobre la vida como una mujer morena. Cuando leí You Bring Out the Mexican in Me mi vida cambió para siempre. No soy la única que se siente así.

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Cuando hablé con Cisneros este verano, me dijo que nunca planeó nada de esto y no había manera de preverlo. Ahora no tiene ni idea de dónde sacó lo de ser escritora ya que nunca conoció a un escritor mientras crecía. Pero aquí está. Es una escritora con éxito internacional, ganadora de la beca MacArthur, con dos becas del Fondo Nacional de las Artes y la fundadora de dos organizaciones que ayudan a los escritores. También cambió el panorama literario y —usando el término de Laverne Cox— se convirtió en una "modelo de las posibilidades" para las generaciones de mujeres latinas que, por primera vez, reconocen a sus familias y escuchan sus propias voces en las páginas de los libros.

La última publicación de Cisneros, A House of My Own: Stories From My Life, se parece mucho a una carta de amor a las latinas. Cisneros dice que no fue intencional. El libro es una recopilación de historias verdaderas y cuentos que forman un "rompecabezas autobiográfico" de la vida de la autora. El hilo que conecta cada historia es la idea de la casa y todo lo que significa: la construcción del ser por primera vez, el pertenecer a dos países y cómo nuestros hogares de la infancia nos forman.

Cisneros es amable, tierna y honesta. Es todo lo que uno espera de su héroe literario. En agosto ella me contó cómo desarrolló su feminismo, construyó su casa en México y entró en una nueva fase de su vida.

En A House of My Own, explicas la manera en que tu "feminismo chicano" comenzó con Norma Alarcón y cómo arreglaste y minimizaste eventos en Mango Street a medida que te adentrabas en tu feminismo. Háblame de tu feminismo. ¿Cómo tomó forma, qué lo informó?

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Siento que el mensaje del feminismo nunca ha sido claro y parte de la razón es porque se filtra a través de los medios de comunicación. Mira quién está en los medios escribiendo las historias. Se filtra a tal grado que no es un reflejo de los problemas reales que están a la mano. El feminismo que la gente ve hoy en día es un espejo del feminismo blanco.

Entré al feminismo en mis 20 pero no sentí ninguna conexión con el movimiento de mujeres. No tenía acceso a las revistas. Al igual que mucha gente, todo lo que veía provenía de los medios. ¿Quemando brasieres, de verdad? ¡Mi pecho era tan plano, yo quería mi brasier! No fue hasta el posgrado, a través de una coalición de estudiantes mexicanas y nativas-americanas que fui expuesta a un feminismo que me movió. Había menos de 12 de nosotras, pero fue la primera vez que me sentí como en casa en la escuela.

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A House of My Own habla de un momento crucial en tu vida cuando Norma te visita. ¿Puedes hablar de eso?

El feminismo no tenía sentido para mí hasta que conocí a Norma. En mis 20, yo solamente estaba tratando de vivir como las mujeres blancas estaban viviendo. Salí de la casa de mi padre, tenía amantes, trabajaba para sentirme cómoda en mi propia piel, caminaba alrededor desnuda. La primera vez que Norma vino a mi apartamento miró a su alrededor y dijo: "¿Cómo lo hiciste?" Fue la primera vez que sentí que mi logro realmente se había visto y me sentí reafirmada y por supuesto venia de otra chicana . Sólo ella podía entender la dificultad de conseguir mi propio espacio, para dejar la casa de mi padre sin casarme, para escribir.

No había ningún modelo para las chicas morenas como nosotras. Nunca había conocido a ninguna mujer de letras. Estuve viviendo como una niña blanca, esa era la única manera que conocía para describir el ser dueña de tu sexualidad, tener tu propio lugar lejos de tu familia. Eso no era muy común para una latina de clase obrera en aquel tiempo.

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Siento que eso sigue siendo relevante hoy en día para muchas latinas. El salir de casa sin marido, buscando un trabajo creativo, esos todavía son logros.

Suena gracioso, y tal vez todavía sea así, pero la única manera de conseguir tu propio lugar era que te corrieran de tu casa por tus transgresiones sexuales. En nuestros hogares, las latinas son castigadas por ser dueñas de su sexualidad. Esto es una gran amenaza para nuestras familias. Es muy similar a los niños homosexuales que salen del clóset. En un contexto latino, veo esas experiencias muy relacionadas. En mi juventud, me juntaba con un montón de latinos de Chicago. Cuando me mudé al suroeste, me encontré con una hermosa comunidad de hombres homosexuales que me recibieron bien y se convirtieron en mi familia espiritual. Había un parentesco que venía de haber experimentado cosas similares en la vida.

Por alguna razón, me quedé muy sorprendida cuando me di cuenta que en realidad eras más cercana y te llevabas mejor con tu padre que con tu madre.

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No hay otra manera de decirlo: mi madre era mala, pero porque se sentía frustrada con la vida. Ella abrió un camino para mí para una vida que ella hubiera querido para si misma. Era una paradoja; abrió este camino, pero al mismo tiempo le molestaba que lo tomara. Me tomó mucho tiempo entender todo esto, el dolor y la frustración de mi madre.

En cuanto a mi padre, el amarme era una cerca de alambre de púas que tenía que saltar. Me permitió soñar, a pesar de que no me entendía. Pero también me sentía sofocada. Yo era la hija preferida de mi padre. Yo era hipersensible y necesitaba una cierta aprobación de mi padre. Tengo una teoría. Le he preguntado a las latinas exitosas que conozco la misma pregunta: ¿Tú eras la hija favorita de su padre? Todas dicen que sí. Creo que algo tiene que ver con eso. A pesar de que nuestros padres no nos entienden completamente, ser el hijo favorito de alguna manera nos da este fondo de fuerza que nos ayuda aguantar los golpes que recibimos de la vida.

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El hecho de dejar la casa de tu padre para vivir sola es tan importante para A House of My Own. ¿Hubieras podido haberlo escrito, ser la artista que ahora eres, vivir las aventuras que has tenido, si te hubieras quedado en casa más tiempo?

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Eso es difícil de decir. Lo que sí sé es que yo hubiera tenido que vivir una vida de duplicidad. Hubiera tenido que mentirle a mi padre. A esa edad, hubiera sido muy difícil para mí porque mi enfoque fue pegarle a mis padres con la verdad. Les decía la verdad, pero les decía hasta donde mi padre podía soportar — y eso es porque hice más de lo que sus hijos varones hicieron.

No es una cuestión de si me podría haber quedado más tiempo. No pensaba que podía aguantar más porque odiaba no tener un lugar para una exploración de mí misma no sólo como escritora, sino como una mujer joven explorando su sexualidad. Explorar mi cuerpo y mi escritura eran la misma cosa. A los 60 años, todavía estoy descubriendo quién soy en ambos sentidos.

¿Cuándo y cómo te haz sentido más a gusto en tu cuerpo y en tu casa, son la misma cosa, o raramente se entrelazan, o siempre se entrelazan?

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Son la misma cosa. Cuando me siento segura en mi casa, me siento segura con mi cuerpo y viceversa. Me siento feliz de mi casa y mi cuerpo cuando me permito vaguear. Un día fabuloso es leer el periódico, leer un libro delicioso en la cama, y sin ver a nadie. Es un día romántico conmigo misma. Sólo quiero estar en un estado de crear y tener esos tipos de días me invitan a escribir. Holgazaneando es como disfrutar de una deliciosa comida, es simplemente agradable.

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Debes sentirte segura en tu espacio físico. Tienes que sentir un estado de seguridad y paz, protegida de la intrusión. Tienes que crear tiempo privado para ser tu propia persona de confianza. Esto ayuda a ver la belleza a tu alrededor, y lo más importante, es que te ayuda a escribir.

Esta colección aborda muchos temas, pero en general, se siente como una carta de amor a las latinas. Abordas tantos temas que significan mucho para muchas de nosotras, desde la forma de vestir hasta la forma en que lloramos. También subrayaste las poderosas amistades que has tenido con mujeres. ¿Fue intencional?

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Nunca pretendo hacer nada en la vida. Viene del corazón o no puedo estar satisfecha. Cuando empecé a pensar sobre esta colección, yo ni siquiera sabía la forma que tomaría o el estilo. La metáfora que siempre se visita es el hogar. El hogar para mí es muy nublado, especialmente ahora que vivo aquí en San Miguel. Me empecé a sentir menos cómoda y menos en casa en los Estados Unidos después del 11 de septiembre — especialmente en Texas.

¿Te sientes como en casa en San Miguel?

Me siento más en casa de lo que había sentido en mucho tiempo. Este es mi oasis. Este es un lugar que atrae a la gente excéntrica, eso es por lo cual, en parte, me siento en casa. Pero no es sólo es la gente, de verdad. Es la tierra. Es la cultura y la arquitectura. Nunca he vivido en un lugar donde todas estas cosas se integraran en la vida comunitaria.

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Para el 10º aniversario de La Casa en Mango Street, donde escribiste acerca de cómo en Iowa City, en tus 20, se sintió ser parte de los "otros" por primera vez. ¿Todavía te puedes sentir como parte de los otros, incluso después de haber alcanzado tu nivel de éxito?

¡Por supuesto! Lo siento cada día. La diferencia es que ya no le tengo miedo. Ese es el lugar de donde se escribe. Eventualmente llegas a un punto donde ser parte de los otros puede ser una bendición. Ya no lo veo como algo malo. Es algo que se debe explorar.

¿Alguna vez te hace sentir insegura?

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A veces. Soy muy tímida con otros escritores. Me siento menos yo misma cuando estoy con ellos. Estoy tan acostumbrada a estar en mi cabeza y en la página, pero cuando salgo de mi cueva y estoy alrededor de otros autores me doy cuenta que no es un gran problema. En realidad, nadie se preocupa. Me imagino todo.

En San Miguel, todavía no tengo la identidad de "autora" que me sigue en Estados Unidos. Aquí soy una persona como cualquier otra.

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Sobretodo mi inseguridad proviene de otras cosas en estos días. No soy tan elocuente. No sé tanto como me gustaría. Mi español no está al nivel que quisiera. Siento estas expectativas cuando hay un micrófono frente de mí y en México es como empezar en una nueva escuela y ser la más nueva de la clase.

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¿Qué has aprendido de ti misma viviendo en México?

No es que nunca he estado aquí. He venido toda mi vida, desde que era una niña. Creo que he aprendido lo que es sentirse viva de nuevo. Tuve que venir aquí para darme cuenta de que estaba insensibilizada por todo en Estados Unidos — el aire acondicionado, las Kardashians, que son como una telenovela estadounidense sin fin.

También estoy entendiendo realmente qué tan ridículo es cuando México se describe como un país "violento" en Estados Unidos. Hay una guerra racial en Estados Unidos, están matando a los afroamericanos. Personas morenas están siendo detenidas — ¿y México es el lugar que es inestable? No estoy diciendo que el racismo no existe aquí, para nada. Es igual de insidioso, especialmente en esta comunidad. Esto no es el paraíso en esa manera, pero con mi doble nacionalidad soy capaz de ver las realidades de ambos países.

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Estoy segura de que escuchas esto mucho, pero el hecho de que existes como escritora ha sido una fuente de inspiración para generaciones de latinas y tu nivel de éxito nos ha permitido soñar más. ¿Sientes alguna presión por eso, de que le importas a tanta gente?

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Cada vez que escucho algo así, significa el mundo para mí —y honestamente, todavía estoy buscando a mis propios modelos. Hay algunas otras escritoras latinas que me pueden decir como se siente tener 60 y en este punto profesionalmente. Pasé un montón de tiempo aprendiendo de las mujeres en la historia de las artes; mujeres de todo el mundo como Zelda Fitzgerald y María Callas. Me enfoco en las mujeres que abrieron su propio camino porque necesito modelos.

Me veo como alguien intuitiva, pero eso no quiere decir que no tengo dudas sobre mi propio camino, mis decisiones, o mis opciones. Siempre estoy buscando libros que me guíen. Siempre estoy en busca de mujeres que me puedan dar alguna dirección.

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A esta edad también estoy muy interesada en los libros que me ayudan a elevarme mí misma como un ser espiritual. No es la escritura religiosa, pero la escritura que me hace más consciente de lo que soy y cómo pasar la siguiente materia. No vivo para escribir; yo vivo para crecer. Estoy interesada en lo sagrado y lo espiritual.

Creo firmemente que mi próxima etapa será la más importante de mi vida. No estoy buscando competir o terminar proyectos; estoy viendo el tiempo que tengo disponible, el tiempo que me queda para entenderme a mi misma.

¿Alguna vez deseas la juventud?

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Creo que el dolor de la juventud me empujó a escribir, pero estoy feliz donde estoy. Yo no pienso en el pasado en esos términos. No siento que me perdí de cosas en la vida. El objetivo verdadero que fue mano a mano con la escritura era ser feliz en mi propia compañía — y lo soy.

La gente siempre me pregunta, "¿No siente como que está perdiendo algo por no tener hijos o un marido?" También me dicen, "¿Has encontrado el amor?" No me falta nada; no me siento deficiente o que carezco de alguna cosa. No me falta el amor. Todavía soy la misma ser sexual que antes, tal vez incluso más, pero ya no necesito otro ser para cumplir con mi sexualidad.

La gente en el pasado me impidió cosas, de mi trabajo y de yo misma, personas que constantemente me hacían sentir infeliz o no me entendían. No tengo tiempo para aguantar a los payasos, y no lo necesito. Me he vuelto más sensual y sexual y todo el mundo es mi amante. Puede sonar absurdo para algunas personas, pero no me importa. Estoy feliz todos los días. Todos los días, me siento tan viva.

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