U.S. Customs and Border Protection

La oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de El Paso, Texas recientemente encontró a un hombre traficando bultos de contrabando escondidos debajo del asiento trasero de su coche. Pero no estaba tratando de cruzar drogas. Era mortadela.

“La Oficina de Operaciones de Campo de Especialistas Agropecuarios de la agencia de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos en el puerto de entrada de El Paso detuvo 14 rollos de mortadela mexicana el jueves”, declara un comunicado de prensa. Esta carne fría es una amenaza para la industria de la carne de cerdo estadounidense, sentenció la CBP.

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Parece mentira que estas salchichas pudieron ser vistas como una amenaza para toda una industria. Sin embargo, las aduanas estadounidenses están preocupadas por todas las enfermedades que se pueden encontrar en los cerdos, ya que las altas temperaturas al cocinar la carne a veces no logran eliminar todas las bacterias. Es por eso que Estados Unidos prohíbe su importación, independientemente del uso que se le de a la carne.

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Interceptar paquetes de mortadela suena como una noticia extraña, pero así son muchas de las decomisaciones que ocurren en la frontera entre México y Estados Unidos. Las drogas no abarcan todo. La mayoría de las detenciones ocurren cuando los viajeros inconscientemente llevan artículos personales consigo que, por una razón u otra, se les prohíbe el ingreso a Estados Unidos.

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Lo más probable es que los viajeros ni siquiera sepan que están metiendo algún artículo ilegal al país. La lista de productos prohibidos es larga y tediosa. Incluye restricciones ambiguas de 40 instancias de gobierno, como el Servicio de Pesca y Vida Silvestre, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.

En la lista de artículos prohibidos se encuentran manzanas, casi todas las frutas cítricas, los huevos, la carne cruda de ave, el cerdo y cualquier planta viva. Más allá de estos artículos básicos la lista puede llegar a ser curiosamente específica.

Para que tengan una mejor idea, estos son algunos de los artículos más extraños que no pueden traer a los Estados Unidos:

1)  Huesos de aguacates

flickr by arsheffield

La importación de aguacates siempre ha causado negociaciones difíciles entre México y Estados Unidos. Desde 1914, la importación de esta fruta cremosa fue prohibida para prevenir el ingreso de ciertas plagas las cuales solamente se encuentran en México e invaden los huertos de aguacates de California y Florida—como los gorgojos, un escarabajo que vive en el hueso del aguacate. Se ha levantado la restricción para permitir a ciertos estados mexicanos importar la fruta, siempre y cuando cumplan con ciertos criterios al tratar y procesar el producto.

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Sin embargo, importar aguacates de manera personal es otro asunto. En California, los viajeros tienen prohibido traer consigo aguacates desde México. Otros estados fronterizos sí permiten la entrada de aguacates siempre y cuando se les haya quitado la semilla o el “hueso” — algo que hace que la fruta se descomponga en aproximadamente 12 minutos.

Pero los supermercados mexicanos a lo largo de la frontera ya conocen los reglamentos y hasta se dedican a deshuesar los aguacates allí mismo.

¡Coman rápido!

2) Botas de piel de Arapaima

flickr by shankar s.

No vas a poder cruzar la frontera caminando con estas botas.

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El Arapaima es un especie de pez nativo del Amazonas cuya piel se ha convertido en un material muy popular para hacer botas. Sin embargo, este producto viola el acuerdo de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) que busca prevenir la explotación de la fauna silvestre.

Según Andy Grado, un especialista en agricultura de la CPB en el puerto de entrada de Presidio al oeste de Texas, su oficina ha confiscado tres pares de estas botas. Los oficiales suelen decomisar este tipo de botas, cinturones o bolsas de piel exótica (por ejemplo, piel de cocodrilo o elefante) que violan las leyes de pesca y vida silvestre de los Estados Unidos.

“Les damos unas pantuflas, algo para que no se quemen los pies”, dijo Grado. “Decomisamos las botas para el Servicio de Pesca y Vida Silvestre. Se las enviamos y ellos deciden si son de piel exótica o no, si los animales están protegidos o no. Si la respuesta es no, ellos se las envían a sus dueños. Hay una posibilidad de que les devuelvan sus botas”.

3) Jaulas de pájaros

Flickr by The Algerian

Gracias a la gripe aviar y la enfermedad de Newcastle —una infección aviar altamente contagiosa —cualquier jaula de pájaro que muestra señales de uso previo (por ejemplo, excrementos o plumas) tiene prohibido su ingreso a los Estados Unidos.

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“El año pasado tuvimos un brote de gripe aviar muy fuerte en el Medio Oeste del país que vino de la migración de pájaros”, dijo Grado. “Obviamente no podemos controlar la vida silvestre, pero sí tratamos de limitar los pájaros domésticos. Por lo general así se introduce [la enfermedad] a las zonas”.

Las jaulas hechas de madera están estrictamente prohibidas porque la madera es porosa.

“No la puedes limpiar y esperar meterla al país”, dijo Grado. “Mucha gente trata de traer jaulas de pájaros”.

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Y una jaula llena de mortadella y aguacates probablemente sería la pesadilla de los agentes fronterizos.

4) huevos de avestruz

flickr by Jeff Martin / Godfrey von Rheinfels

Lo mismo va para los cascarones de huevo de avestruz, los cuales se venden en México como decoración. Solo se pueden importar si se han lavado con cloro y se han limpiado adecuadamente, dijo Grado.

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“Pero hemos visto unos que no vienen limpios”, dijo Grado. “Puedes ver algunos rastros de la yema por dentro y tierra alrededor de la apertura”.

Las multas por no declarar estos artículos al cruzar la frontera pueden llegar hasta $1,000 dólares. Grado dijo que típicamente se cobra $300 por una primera ofensa y a los que hacen esto dos veces son sancionados con $500.

La mayoría de los artículos confiscados se guardan en congeladores y eventualmente se destruyen en incineradores.

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“Eso es otro mito”, me platicó Grado. “Que nos quedamos con todo y nos lo comemos. Todo lo que confiscamos se destruye”.